jueves, abril 16, 2015

Entre todos los dejamos y ellos solos se murieron

Es por la mañana y a escasos metros de mí hay dos operarios del ayuntamiento trabajando a golpe de motosierra, realizando una tarea que no es la tarea que tendrían que realizar.

Hace algunos meses, alguien dictaminó que los árboles situados al lado del edificio donde trabajo presentaban riesgo y que podía caer alguna rama. Ese mismo alguien, supongo, hizo colocar una cinta roja y blanca delimitando el perímetro de la zona de riesgo, esto es todo el lateral sur del edificio. Los que trabajamos en él vimos una pequeña molestia en esto porque venía a cortar una de las dos vías de acceso al mismo, pero imaginamos que esa molestia sería temporal y que pronto vendría alguien a eliminar las ramas peligrosas.

Una semana después no había aparecido nadie con intención de sanear los árboles. Quince días después hubo quienes nos empezamos a saltar la cinta. Al mes todo el personal lo hacía. Y así llevábamos varios meses.

Al final ha aparecido alguien, pero no para sanear los árboles sino para derribarlos. Y eso es exactamente lo que están haciendo los operarios a golpe de motosierra.

Las pequeñas injusticias son las peores porque van ennegreciendo el alma poco a poco, en silencio, bajo cuerda. Son las pequeñas injusticias, las de andar por casa las que crean cínicos y desencantan a quienes tenemos un particular (e irreal) sentido de la justicia. Porque son multitud, porque las vemos todos los días y las integramos, porque sabemos que siempre ha sido así.

El derribo de esos álamos blancos no es comparable a un golpe de estado, a una masacre de estudiantes, a un atentado terrorista. Pero está mal. Y no porque el derribo de árboles sea malo, pues hay ocasiones en que es necesario, sino porque se está haciendo por los motivos erróneos, esto es la desidia, la corrupción y la incompetencia de alguien situado en una esfera superior al que escribe estas impotentes lineas.

Esos álamos podrían haberse salvado si, como colectivo, nos hubiéramos preocupado de ellos.
A ver cuánto tiempo pasa antes de que alguien venga a llevarse los cadáveres.

1 comentario:

Susana dijo...

Jo... :(